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Es importante aclarar que las causas que dan inicio al estrés, son en general diferentes y variantes. Las razones por las cuales una persona puede comenzar a sufrir de estrés son muy variadas, dependiendo directamente de las personas y de sus situaciones. A ciencia cierta no hay datos particulares de las razones que promueven el estrés, sin embargo, sí hay una serie de contextos o marcos en donde es más proclive el inicio del estrés. Las malas situaciones familiares, los estados anímicos y sobre todo, en lo últimos tiempos, en el ámbito laboral. Los estados de frustración o mucha presión, pueden ser posibles situaciones de impulsión del estrés. Los fuertes niveles de tensión o una constante preocupación, son posibles causas de estrés. Generalmente, el estrés está presente en todos los seres humanos, en grados mínimos, llegando a funcionar como motivador de actividades y producción, sin embargo, habitualmente los grados de estrés aumentan y comienzan a provocar inconvenientes. En el trabajo, las alarmas o estados de presión son fuentes de futuros o presentes estados de estrés. Los efectos del estrés El estrés consta de diferentes etapas por las cuales se pasa cuando se está sufriendo de él. La etapa de alarma, la etapa de resistencia y la etapa del agotamiento. Es frecuente que el estrés derive en malas dietas o en comportamientos compulsivos consecuencia de una fuerte ansiedad. Los comportamientos compulsivos pueden manifestarse como necesidad constante de comer, en consumo de drogas o en consumo de alcohol. En general los estados de estrés se caracterizan por estar acompañados de enfermedades reiteradas. En relación directa al estrés laboral, es común que la predisposición del trabajador a sus actividades se vea afectada. La apatía, la angustia y la depresión, acentúan los estados de frustración que se generan, produciendo situaciones de desgano y malestares físicos. La obligación del trabajo, genera reticencias en el trabajador. |